Torta de calabaza

Ingredientes: Para un molde de 22 cm de diametro y cerca de unos 3,5 de alto (mínimo), Una base de masa dulce o masa quebrada. Mi preferida es la masa dulce, que es la que he usado. 425 gr. de puré de calabaza, 400 gr. de leche condensada, 2 huevos grandes, 1 cucharilla de canela molida, 1/2 cucharilla de jengibre, 1/4 a 1/8 de cucharilla de nuez molida, 1/2 cucharilla de pimienta de Jamaica, una pizca de clavo molido (opcional), 1/2 cucharilla de sal.

Elaboración: Preparación del puré de calabaza. El puré de calabaza puede realizarse tanto mediante cocción (al vapor o en agua) como al horno. Personalmente prefiero hacerlo al horno, pues durante una cocción adquiere mucha agua, siendo necesario exprimirla y dejarla en reposo hasta que haya eliminado el exceso de liquido. Al horno, aunque en una cantidad mucho menor. Cortamos la calabaza en trozos retirando las semillas, que podremos tostar para tomarlas como las famosas “pipas“ de girasol, y las hebras que tiene en su interior. Los trozos no deben ser demasiado pequeños, si la calabaza es pequeña la partiremos transversalmente por la mitad. La ponemos en una bandeja con la piel hacia abajo y horneamos entre unos 50 minutos a 1 hora y “pico“ a 165° C, hasta que esté blandita. No debe tostarse ni quemarse, eso le daría un sabor indeseado, solo debe cocerse lentamente hasta que la pulpa esté blanda y se deshaga relativamente fácil con un tenedor. Podemos taparla con un papel de aluminio para que no se tueste. Una vez cocida raspamos la piel, retiramos el relleno y hacemos puré, evitando que queden unas indeseables fibras y el puré sea homogéneo. Escurrimos el exceso de agua con un colador. Podemos dejarlo en un colador varias horas para que siga escurriendo. Reservamos hasta su utilización. Puede conservarse perfectamente en el congelador (o eso he leido alguna vez, no lo he probado). Preparamos la base de acuerdo con la receta de la masa dulce y la introducimos en el frigorífico hasta el momento de ser usada, un mínimo de 2 horas. Estiramos la masa con un rodillo y entre dos bolsas de congelación o pelicula de cocina, cualquier otro elemento haría que se pegase. Forramos el molde de 22 cm de diámetro, hasta una altura de unos 3,5 cm. Pinchamos la superficie para evitar que suba. No es necesario hacer ningún prehorneado de la masa, estará cociendose casi una hora. reservamos en el frigorífico. Precalentamos el horno a unos 210° C. En un cuenco grande o tartera mezclamos el puré de calabaza con la leche condensada, las especias y la sal. Esta mezcla, y durante todo el proceso, debe hacerse con suavidad para evitar que coja aire, se agriete y deforme. Añadimos los huevos con cuidado, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que el primero esté totalmente incorporado a la mezcla. Introducimos en el horno precalentado a unos 205-210°C durante 15 minutos, aproximadamente. Si vemos que se hincha demasiado bajaremos la temperatura. La idea es que la masa se ase y no quede cruda. Pasados los 15 minutos bajamos la temperatura a 170° C, para que el relleno se haga de un modo homogeneo. Debe estar cociendo durante unos 40 minutos, justo hasta que veamos que está compacta (podemos pinchar con un cuchillo para comprobar la cocción). Intentaremos no abrir el horno para no bajar la temperatura y que quede la superficie lisa. Apagamos el horno y dejamos que baje la temperatura poco a poco. Se puede dejar el horno ligeramente entreabierto, dejamos que se enfríe totalmente antes de degustar con una nata fresca espesa o helado.

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